El cepillado nocturno, el más importante del día

La preocupación por el higiene bucodental viene de muy lejos. Ya en la prehistoria se utilizaban instrumentos como ramas masticadas para remover los restos de comida. A diferencia de ahora que se busca una sonrisa perfecta y radiante, que evoque a los modelos de anuncio de chicles, los antiguos sabían que era algo más que una forma de atractivo, era una cuestión de vida o muerte. Varios yacimientos demuestran que los hombres que perdían todas sus piezas dentales morían irremediablemente de hambre. De este modo, no fue hasta la creación de alimentos 'más ligeros' cuando la esperanza de vida se alargó.





A pesar del transcurso de los años y las infinitas y repetitivas campañas sanitarias de los gobiernos, todavía una gran mayoría de la población no valora su higiene dental. Según datos arrojados por el estudio de 'prevención e higiene dental' realizado por la compañía Vitaldent en colaboración con la Universidad de Murcia, un 44% de los españoles no se cepilla los dientes habitualmente. María Luisa de Lamor, experta en comunicación de la compañía, señala como principal motivo la falta de tiempo en el trabajo.

Aunque para Lamor "lo ideal" es cepillarse los dientes tras cada comida, insiste en la realización de al menos el último cepillado de la jornada, que es un "caldo de cultivo tremendo" y supone la acumulación de bacterias y de restos de alimentos diarios. Además, por la noche la boca no genera tanta saliva y esta más seca, por lo que ésta no puede limpiar todos los residuos si no se produce una limpieza bucodental.

No ejercer hábitos saludables tanto en niños como en adultos provoca que las bacterias ataquen al esmalte, y que las encías se inflamen lo que, si no se coge a tiempo, deriva en las enfermedades periodontales -gingivitis, periodontitis, etc.-. Para prevenir este tipo de dolencias se aconseja, no solo cepillar los dientes, sino hacerlo de la manera correcta: de arriba hacia abajo en los dientes superiores, y al revés en los inferiores, llegando a todas las zonas de la boca. Además, se debe limpiar en profundidad la parte interior de la dentadura y la lengua. Para reforzar la limpieza se puede usar, también, el hilo dental y un colutorio un par de veces por semana.

Otro consejo importante es recordar cambiar el cepillo cada tres meses. Según datos del mismo estudio, el 37,3% olvida reemplazarlo en dicho periodo. Por último, las revisiones y limpiezas bucales semestrales o anuales en un centro especializado son la mejor solución para prevenir problemas futuros. Según Lamor, las facilidades que estos centros dentales ofrecen a sus clientes hacen posible que estos cuidados estén al alcance de cualquiera, "si hoy en día no se va al dentista es por miedo" -un 29,4% de los encuestados ha expresado tener miedo de acudir al dentista-. A pesar de que el 26% considera que debería ir más a menudo y que es probable que sufra algún problema bucodental.

Fuente: Odontofarma



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