¿La Placa Dentobacteriana se transforma en sarro?

Cuando dispuesto a brillar y roer con todas sus fuerzas un diente sale de la comodidad de su encía, está cubierto por la membrana de Nasmyth, que conforme se va desgastando, hace quedar expuesto por primera vez el esmalte con las bacterias, dando pie a que se forme la película adquirida —característica fisiológica que todo diente digno de serlo la tiene— a la cual tras el pasar de las horas, se le adhieren agentes externos que crean la placa dentobacteriana, que no es lo mismo que el sarro, comentó la cirujano dentista Areli Adali Galicia Serrano.





El sarro o cálculo dental, es cuando la placa dentobacteriana se mineraliza al diente, es decir, que las bacterias junto con los ácidos salivales, y lo que recolectamos del medio, como el polvo, se va a volver duro y a adherir fuertemente al diente, “razones que hacen del sarro un enemigo bucal, además de poco estético —por su color amarillento— difícil de remover”, agregó.

El problema del sarro precisó Galicia, es que no se genera en unas pocas semanas, sino en años, y que es el claro reflejo de una mala higiene bucal; pues aunque “la boca es prácticamente una incubadora de microorganismos, ya que es sumamente húmeda y tiene una temperatura agradable de alrededor de los 36 a 37º centígrados, con la limpieza diaria se puede evitar que las bacterias se desarrollen lo suficiente para repercutir en la salud”.

Remontando a la placa dentobacteriana, como antecesora del sarro, precisó que comienza sus fechorías dando pie a caries, o a la gingivitis, la cual es la primer señal de alerta de que no se está controlando a las bacterias, y que estas se están desplazando a las encías, pues como reacción a dichos agentes extraños, las encías se hinchan y sangran, claro que “hasta que la encía se acostumbra, y deja de luchar, que es cuando se pasa a la enfermedad periodontal, caracterizada por la pérdida del hueso” refirió.

El cuidado de las encía es importante, ya que son el tejido de soporte del diente, entonces entre más profundice la colonización bacteriana en ellas, las bacterias se adaptaran, volviéndose anaerobias (pueden sobrevivir sin aire) y a falta de alimento se comenzarán a nutrir del hueso de la mandíbula, lo cual tiene como consecuencia la movilidad y pérdida de piezas dentarias”, expuso.

Tratamiento
En caso de la gingivitis se debe acudir con el odontólogo mínimo cada 6 meses, quien te hará una revisión y un examen con pastillas reveladoras, las cuales teñirán las partes en donde se encuentre alojada la placa, para hacerte una profilaxis dental —que es un cepillado mecánico con pasta profiláctica— proceso ante el cual algunos notan que les quedan un poco más blancos los dientes, pero no es así, es el color natural del diente, sólo que la placa lo hacía ver amarillento, indicó Galicia.

En los casos de sarro, dependiendo de lo avanzado que tenga la enfermedad es el procedimiento que se realiza, ya sea una cirugía periodontal, un raspado y alisado radicular, pero en caso leve el dentista hace una profilaxis dental, y posteriormente como si fuera cochambre en la cocina, raspar el cálculo dental con destreza con una cureta (objeto similar a una espátula), intentando no dañar el esmalte del diente.

A muchos pacientes tras quitarles el sarro sienten sensibilidad, pues éste al contraer la encía ocupaba su lugar, y por ende se quedaba como protector de partes del diente como la raíz, que no cuentan con esmalte dentario, el cual es el que protege a los dientes de los cambios térmicos, por lo que cuando se desgasta sentimos dolor al probar alimentos fríos, explicó la especialista.

¿Cómo prevenirlo?
Lo ideal sería que cada que se consume un alimento se lavara los dientes, pero eso es imposible, por lo que se recomienda que el cepillado sea tres veces al día; cuando nos despertamos, después de la comida y antes de dormir. “Pero si no te da tiempo suficiente, la limpieza bucal más importante es antes de dormir".

Durante la noche, no se lleva a cabo la autoclisis, proceso que es “como el mecanismo de limpieza inconsciente de la boca, lo hacemos, con el roce de la saliva, labios, dientes, y que en las noches no sucede porque estamos todo el tiempo con la boca cerrada, por eso que lavarse los dientes antes de dormir debe ser prioridad”.

Asimismo, advirtió que “el ingerir en la mañana el primer alimento sin lavarse los dientes, puede traer males gastrointestinales, ya que es comerse todas las bacterias que proliferaron en la noche, tras no llevarse a cabo la autoclisis.

En cuanto a los auxiliares de la higiene bucal, como el enjuague, el hilo dental y los chicles comentó que “lo que te quita las bacterias no es la pasta de dientes, es la técnica de cepillado, el barrido con las cerdas en los dientes, es como sacar una mancha de la ropa, si nada más la enjuagas y no la tallas bien, nunca va a salir.

Fuente: Odontofarma



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