Halitosis, una patología tabú que afecta al 40% de la población

El mal aliento sigue estando considerado como “un tema tabú” y ello provoca la paradoja de que haya muchas personas con halitosis que no son conscientes de ello y están infradiagnosticados y, en cambio, los que sí acuden a un especialista tienen solo "halitosis imaginaria" y debía tratarles un psicólogo. Según los expertos, un 40% de la población padece halitosis. Se trata de la aparición de compuestos sulfurados volátiles (CSV) en el aire expelido por la cavidad bucal. Al expulsar el aire, éste puede contener partículas del pulmón, estómago, nariz y, sobre todo, de la boca. El exceso de microbios en alguno de estos lugares hace que salgan compuestos volátiles que producen un olor desagradable, esos CSV mencionados.





Causas primeras son una insuficiente higiene bucal, el estrés, las dietas hiperprotéicas, las enfermedades hepáticas, la diabetes, el tabaco y el alcohol. Los expertos de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) recuerdan que hay que dejar de buscar las causas en el estómago cuando estas se encuentran en el 90% de los casos en la cavidad bucal.

Pero otro puede ser origen. Infecciones en la nariz o en las vías respiratorias; el aparato digestivo, por intolerancias alimenticias o un déficit de enzimas digestivas; y el pulmón, en cuyo caso podemos estar ante una infección o un cáncer de pulmón.

Aunque la mayor parte de la halitosis está estrechamente relacionada con enfermedades de las encías, también afecta a personas de edad avanzada y a las mujeres por los cambios hormonales, e incluso a niños por problemas de amigdalitis y sinusitis.

El tratamiento de la halitosis consiste en disminuir el número de bacterias productoras del mal olor presentes especialmente en el dorso posterior de la lengua. Los odontólogos deben reforzar las instrucciones sobre la higiene oral y las patologías periodontales, ya que éstas también están relacionadas con cuadros cardiovasculares, partos prematuros y diabetes.

Cómo acabar con el mal aliento
  • Hay que cepillarse bien dientes, encías y lengua tras cada comida.
  • Mejor si utilizamos una pasta de dientes con clorofila.
  • Con chicles o caramelos de menta.
  • También ayuda masticar un clavo de olor, canela o anís después de las comidas.
  • Evitar la sequedad de la boca bebiendo mucha agua.
  • Beber té verde.
  • Evitar tabaco y alcohol.
Fuente: 20minutos.es



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