ALCOHOLISMO: El consumo de alcohol y la salud bucal

El hábito de consumir alcohol nos afecta tanto a nivel de salud en general como en la salud de nuestra boca. También afecta a la estética de los dientes. La boca es una ventana al público que muestra el bienestar de las personas.

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Esta sustancia deteriora el estado de los dientes y otros elementos bucales al mismo tiempo que, consumida en altas cantidades, puede suponer un factor de riesgo asociado con el cáncer oral o enfermedades periodontales.


El alcohol se asocia con el origen y la evolución de las enfermedades gingivales y periodontales. Reseca la mucosa bucal y la hace más débil, factor que provoca una más alta susceptibilidad a problemas bucales que el resto de individuos que no beben. El alcohol es el principal causante de la atrofia epitelial de la mucosa bucal, aumenta la permeabilidad de la misma e incrementa la solubilidad de las sustancias tóxicas (como aquellas que encontramos en el tabaco), haciéndonos más vulnerables a enfermedades bucodentales.

La aparición de caries es una consecuencia negativa derivada directamente del consumo excesivo de alcohol. Los dentistas indican que la ingesta desproporcionada de azúcar es nociva para el esmalte de nuestros dientes. Dicho azúcar acumula la placa bacteriana, que agrede el esmalte y fomenta la manifestación de caries.

Por otro lado, este tipo de bebidas aumenta los efectos cancerígenos de otras sustancias, como por ejemplo el tabaco. El cáncer oral se encuentra actualmente entre los diez más frecuentes y agresivos del mundo. El acetaldehído, compuesto orgánico derivado de los efectos del alcohol, puede llegar a jugar un papel decisivo en el desarrollo del cáncer oral. Los profesionales consideran que las situaciones en las que se produzca una acumulación de esta sustancia o una mala evacuación de ésta, pueden suponer un alto riesgo para la aparición del cáncer oral.

En esta misma línea, el bajo nivel de higiene dental presente en los alcohólicos crónicos produce una excesiva cantidad de bacterias. El alcohol reseca la boca y deja de producir la cantidad necesaria de saliva, fenómeno que deja los tejidos desprotegidos y propicia la acumulación de placa bacteriana dañina.

Además de afectar al a salud bucodental, estas bebidas actúan sobre la estética de nuestros dientes. Su consumo provoca la aparición de manchas amarillas en los dientes y genera mal aliento, efectos fácilmente detectables durante actos verbales de comunicación. De esta forma, se recomienda reducir la ingesta de bebidas alcohólicas y extremar su higiene bucal. Lucir una sonrisa sana, saludable y agradable a la vista de los demás, así como velar por su propia salud, está también en sus manos.




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